Hoy, 15 de noviembre, mientras escribo estas líneas hay una crisis de seguridad en México, miles de personas están en el Zócalo.
No es una protesta más. No es una marcha partidista, ni de influencers, ni de jóvenes. Es un país harto de vivir entre cadáveres, discursos y silencios oficiales.

Este grito nacional es el resultado de una crisis de seguridad en México estructural, alimentada por años de negligencia, por la normalización del crimen organizado como actor territorial, y por una ideología política que desmanteló las capacidades del Estado bajo la bandera de la paz simulada.
El Asesinato de Carlos Manzo: El Detonante
Carlos Alberto Manzo Rodríguez, presidente municipal de Uruapan desde 2024, fue asesinado el 1 de noviembre, en pleno evento público del Día de Muertos.
Un menor de edad le disparó al menos siete veces.
Inmediatamente, la Fiscalía confirmó la participación del crimen organizado.
Sin embargo, el hecho más grave no es el asesinato, sino el abandono previo.
Carlos Manzo llevaba meses solicitando el apoyo federal.

Ya que, denunció públicamente que el municipio estaba rebasado por cárteles y que la policía local no tenía capacidad operativa suficiente-
No lo dijo en privado: lo gritó públicamente. Lo ignoraron. Hoy está muerto.
Hoy el abandono institucional es lo que México ya no puede tolerar. No puede seguir esta Crisis de Seguridad en México.
Crisis de Seguridad en México: ¿Por qué Hablamos de un Narcoestado?
Desde la criminología crítica y la criminalística aplicada al fenómeno estructural delictivo, el concepto de narcoestado no es jurídico, es funcional.
Un narcoestado es aquel donde:
- El crimen organizado controla territorios y economías locales.
- Las autoridades fingen que no ven.
- La impunidad no es excepción, es regla.
- Los asesinatos de servidores públicos, periodistas o policías no generan cambios estructurales.
Michoacán es el ejemplo perfecto de la crisis de seguridad en México:
Extorsión masiva, control armado sobre el comercio, alcaldes ejecutados y comunidades enteras desplazadas.
En realidad, los cárteles dominan industrias como el aguacate y el limón.
En cambio, el discurso presidencial fue: «abrazos, no balazos».
El Desmantelamiento del Estado: Una Estrategia Ideológica
Como resultado de una experiencia profesional como criminólogo y como ex integrante de la Policía Federal, es por ello importante señalar que México sufrió un desmantelamiento institucional deliberado entre 2018 y 2024:
Entre los hechos más relevantes son:
- Destrucción del CISEN: el centro de inteligencia civil del Estado, desmantelado sin una auditoría pública ni garantías de continuidad.
- Disolución de la Policía Federal: una corporación con capacidades consolidadas en investigación, análisis criminal y prevención.
- Por último, la Sustitución por la Guardia Nacional con estructura militar, limitada en análisis criminal y prevención estratégica.
Estas decisiones no fueron un errores técnicos.
Fue una decisión ideológica.
Inspirada en los principios del Foro de São Paulo, esta visión de seguridad pública promueve el debilitamiento de las instituciones autónomas para centralizar el poder bajo una falsa narrativa de “pacificación”.
Por ello, el crimen organizado solo crece. Y la crisis de seguridad en México avanza. Mata.
Claudia Sheinbaum y la Herencia de la Omisión
La actual presidenta Claudia Sheinbaum condenó el asesinato de Manzo.
Aun así, la sociedad mexicana ya no se traga comunicado, ve la crisis de seguridad en México que aún perdura.
Lo que se pregunta es:
En realidad, sabían que se encontraba amenazado.
¿Por qué no actuaron a tiempo?
A eso se suma una serie de hechos que la ciudadanía no olvida:
- El saludo de AMLO a la madre del Chapo Guzmán en 2020.
- El crecimiento impune de los cárteles durante su sexenio.
- Las alianzas políticas locales en estados como: Sinaloa, Guerrero y Michoacán con estructuras criminales —denunciadas por periodistas, académicos y testigos.
Sin embargo, la narrativa oficial niega todo y la percepción pública es demoledora:
el Estado protege más a los criminales que a los alcaldes y a sus propios funcionarios.
Esta Marcha no es Generacional: Es Nacional
Lo que vemos hoy en el Zócalo no lo convoca un partido.
Lo convoca el dolor acumulado. Una crisis de seguridad en México que no desciende.
En las calles hay:
- Madres.
- Comerciantes.
- Estudiantes.
- Policías retirados.
- Ciudadanos.

Debido a que México se encuentra dividido entre los que repiten discursos oficiales y los que de igual forma, ya entienden que el enemigo no es la oposición: es la impunidad
Un Grito Forense, Político y Humano
En realidad, el 15 de noviembre es un grito por:
- Carlos Manzo.
- Policías abandonados.
- Fiscales que reciben amenazas.
- Ciudadanos que reporta un delito y no recibe respaldo.
- Cada fiscal, criminólogo, criminalistas, policías y la Guarda Nacional que ve cómo se burlan de su trabajo mientras el narco avanza.
Este grito no viene de la política.
Viene de un país con crisis de seguridad en México, que ya entendió que no habrá paz sin Estado. Y no habrá Estado sin instituciones sólidas.
La estrategia de “abrazos, no balazos” ha demostrado ser una falacia peligrosa, que desactiva la acción del Estado, debilita la seguridad ciudadana y facilita la expansión del crimen organizado.

Desde la criminología de la reacción social, podemos decirlo claramente:
la omisión institucional también es violencia.
Finalmente México ya no tiene miedo de hablar.
Por ello, la ciudadanía grita con datos, con dolor y con nombres, el Estado está obligado a escuchar.
Por lo tanto firmo estas palabras con el compromiso que tengo como profesional de la criminalística, del análisis de seguridad y del servicio público:
Eduardo Jasso
Criminólogo | Ex Policía Federal
Consultor en análisis estructural de seguridad
Lexis Forensis